De Salta a Cafayate: qué ver en la ruta, dónde parar y nuestra experiencia recorriendo la Ruta 68

Después de recorrer Purmamarca y cruzar el impresionante Paso de Jama, nuestro siguiente destino fue la ciudad de Salta. Ya habíamos escuchado muchas cosas sobre este lugar: su arquitectura colonial, su ambiente tranquilo y, por supuesto, la fama de la carne argentina.

Aunque Salta merece un artículo exclusivo —porque realmente tiene mucho por descubrir—, antes de continuar nuestro viaje hacia Cafayate quisimos dedicar un día a conocer un poco la ciudad y disfrutar de una de las experiencias que más esperábamos desde que entramos al país: probar un auténtico asado argentino.

Nuestro destino final sería Cafayate, uno de los pueblos vitivinícolas más importantes de Argentina, pero el camino entre estas dos ciudades también guarda paisajes espectaculares, formaciones rocosas sorprendentes y varios lugares que vale la pena descubrir.

En este artículo te contamos cómo fue nuestro recorrido, qué lugares encontramos en el camino y qué puedes hacer si decides recorrer esta misma ruta.

Qué hacer en Salta antes de viajar a Cafayate

Ubicada en el noroeste del país, Salta es la capital de la provincia que lleva el mismo nombre y uno de los principales destinos turísticos de la región.

Muchas personas la utilizan como base para visitar lugares como Cafayate, Cachi, la Quebrada de Humahuaca o el famoso Tren a las Nubes.

Además de su ubicación estratégica, Salta destaca por su arquitectura colonial, sus plazas, iglesias históricas y una gastronomía que atrae viajeros de todas partes del país.

Nosotros solo estuvimos el tiempo suficiente para recorrer parte de la ciudad antes de continuar el viaje, pero fue suficiente para llevarnos una muy buena impresión.

Qué ver en el centro histórico de Salta

Una de las primeras cosas que notamos fue el estilo de sus edificios.

Mientras caminábamos por el centro histórico encontramos calles muy bien conservadas, plazas amplias y construcciones que, por momentos, nos recordaban a algunas ciudades europeas.

No es una casualidad.

Argentina es uno de los países de Sudamérica que recibió una mayor inmigración europea, especialmente entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Millones de personas llegaron desde Italia y España, pero también desde Alemania, Francia y otros países del continente europeo.

Esa influencia todavía puede apreciarse en la arquitectura, la gastronomía e incluso en algunas costumbres que forman parte de la vida cotidiana.

Aunque nuestro recorrido por Salta fue bastante tranquilo, disfrutamos simplemente caminando por sus calles, observando sus edificios y dejándonos sorprender por el ambiente relajado de la ciudad.

Qué hacer en Salta

Si dispones de uno o dos días antes de continuar hacia Cafayate, estas son algunas actividades que vale la pena considerar:

Visitar la Plaza 9 de Julio, considerada el corazón del centro histórico y rodeada por algunos de los edificios más importantes de la ciudad.

Conocer la Catedral Basílica de Salta, uno de los templos más representativos de la provincia y un símbolo de la ciudad gracias a su llamativa fachada.

Subir al Cerro San Bernardo, desde donde se obtiene una de las mejores vistas panorámicas de Salta. Se puede llegar en teleférico o por una escalinata para quienes prefieren caminar.

Recorrer el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), reconocido por albergar las famosas Momias de Llullaillaco, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de Sudamérica.

Nosotros preferimos dedicar nuestro tiempo a recorrer las calles del centro y disfrutar del ambiente de la ciudad antes de volver a la carretera.

Dónde comer un buen asado en Salta

Si había algo que esperábamos con ilusión desde que cruzamos la frontera, era probar la famosa carne argentina.

Habíamos escuchado durante años que Argentina tenía una de las mejores carnes del mundo y queríamos comprobarlo por nosotros mismos.

Después de probar varias comidas durante el viaje, finalmente llegó el momento del esperado asado.

Y, siendo completamente sinceros, nuestra conclusión fue que la fama está bien ganada… aunque con un pequeño detalle.

No toda la carne será espectacular simplemente por estar en Argentina.

Al igual que ocurre en cualquier otro país, todo depende del lugar donde decidas comer.

Por suerte, nosotros dimos con un restaurante que nos dejó una muy buena impresión.

El Bagual Parrilla: una excelente opción para comer carne en Salta

Buscando recomendaciones encontramos El Bagual Parrilla, un restaurante ubicado en la ciudad de Salta que rápidamente se convirtió en uno de nuestros favoritos.

Aquí fue donde probamos nuestro primer asado argentino.

La carne estaba muy bien preparada, era jugosa, con un excelente punto de cocción y confirmaba por qué este país tiene tanta reputación cuando se habla de parrillas.

Si estás buscando un lugar para disfrutar de una buena comida antes de continuar tu viaje, creemos que esta es una opción que vale la pena considerar.

Después de almorzar salimos todavía con más ganas de seguir recorriendo Argentina… y también con la certeza de que ese no sería el último asado del viaje.

Cómo ir de Salta a Cafayate por la Ruta Nacional 68

Con el estómago lleno y la moto lista para seguir sumando kilómetros, dejamos atrás la ciudad de Salta.

Nuestro siguiente destino estaba a unos 200 kilómetros hacia el sur, siguiendo principalmente la Ruta Nacional 68, una carretera considerada una de las más bonitas del norte argentino.

No imaginábamos que, además de llevarnos hasta la tierra del vino, este recorrido nos regalaría algunos de los paisajes más sorprendentes que veríamos durante nuestra estancia en la provincia.

Muy pronto comenzarían a aparecer enormes paredes de roca, quebradas y formaciones naturales que harían que el viaje fuera tan interesante como el propio destino.

Qué ver entre Salta y Cafayate: la impresionante Quebrada de las Conchas

Después de dejar atrás la ciudad de Salta comenzamos a recorrer la Ruta Nacional 68, una carretera de aproximadamente 190 kilómetros que conecta Salta con Cafayate y que, para muchos, es una de las rutas escénicas más bonitas de Argentina.

A medida que avanzábamos, el paisaje urbano desapareció por completo y comenzó a transformarse en un enorme escenario de montañas, quebradas y formaciones rocosas que parecían esculpidas por el viento durante millones de años.

Este sector pertenece a la Quebrada de las Conchas, una reserva natural famosa por sus paredes rojizas, cañones y curiosas formaciones geológicas creadas por la erosión del agua y el viento.

Si haces este recorrido en vehículo propio, nuestro consejo es que no lo veas simplemente como un trayecto entre dos ciudades.

La propia carretera es uno de los grandes atractivos del viaje.

Encontrarás varios miradores y zonas donde es posible detenerse con seguridad para disfrutar del paisaje y tomar fotografías.

Nosotros hicimos varias paradas porque realmente cada pocos kilómetros aparecía un paisaje diferente.

La Garganta del Diablo: una parada imprescindible entre Salta y Cafayate

Uno de los lugares que más llamó nuestra atención durante el recorrido fue la Garganta del Diablo.

Mientras avanzábamos por la ruta vimos que varios vehículos estaban estacionados al lado de la carretera, así que decidimos detenernos para descubrir qué había allí.

Después de caminar apenas unos minutos llegamos a una enorme formación rocosa que recibe este nombre debido a su forma, que recuerda a una gigantesca garganta abierta entre las montañas.

Las paredes de roca se elevan varios metros sobre el suelo y, dependiendo de la hora del día, la luz crea diferentes tonalidades sobre la piedra, haciendo que el paisaje sea todavía más impresionante.

No es una caminata larga ni exige un gran esfuerzo físico, por lo que prácticamente cualquier persona puede visitarla.

Nosotros aprovechamos para recorrer el lugar con calma y, por supuesto, sacar algunas fotografías para recordar este momento del viaje.

Es una parada corta, pero creemos que vale completamente la pena.

Otros lugares para visitar en la Quebrada de las Conchas

Aunque la Garganta del Diablo es uno de los puntos más conocidos de la ruta, no es el único.

Si dispones de tiempo, hay varios lugares que también merecen una parada.

El Anfiteatro es probablemente el segundo sitio más famoso. Se trata de una enorme formación rocosa con una acústica natural sorprendente. Incluso es común encontrar músicos aprovechando el eco del lugar para interpretar alguna canción.

Otro sitio muy visitado es Los Castillos, donde la erosión ha dado forma a enormes paredes de roca que recuerdan a antiguas fortalezas.

También destacan El Obelisco, Las Ventanas y El Fraile, todas ellas formaciones naturales que pueden observarse desde la carretera o mediante pequeñas caminatas.

Nosotros no nos detuvimos en todos estos lugares porque queríamos aprovechar más tiempo en Cafayate, pero creemos que vale la pena conocerlos si tu itinerario te lo permite.

Nuestra experiencia recorriendo la Ruta Nacional 68

Si tuviéramos que elegir una palabra para describir este recorrido sería “sorpresa”.

Pensábamos que el paisaje más espectacular de esta parte de Argentina ya lo habíamos visto entre el Paso de Jama y Purmamarca.

Sin embargo, la Ruta 68 volvió a demostrarnos que el norte argentino todavía tenía mucho por enseñarnos.

Cada curva ofrecía una vista distinta.

En algunos momentos las montañas parecían completamente rojas.

Unos kilómetros más adelante aparecían enormes paredes de roca con formas muy curiosas.

Después llegaban pequeños valles donde la vegetación comenzaba a hacerse más presente.

Fue uno de esos trayectos donde prácticamente no existe la necesidad de mirar el reloj.

Simplemente disfrutas del camino.

Creemos que quienes viajan en moto disfrutarán especialmente esta carretera.

El asfalto está en muy buenas condiciones y el recorrido resulta muy entretenido gracias a la gran variedad de paisajes.

Eso sí, siempre recomendamos conducir con precaución y respetar las velocidades permitidas, ya que es habitual encontrar viajeros detenidos en los miradores y algunos sectores con curvas.

Llegada a Cafayate, la tierra del vino en el norte argentino

Después de recorrer la Quebrada de las Conchas comenzamos a notar otro gran cambio en el paisaje.

Las enormes paredes de roca fueron desapareciendo poco a poco y, en su lugar, empezaron a aparecer extensos campos cultivados.

No tardamos mucho en entender que habíamos llegado a Cafayate.

A diferencia de otros pueblos del norte argentino, aquí el vino forma parte de la identidad local.

A medida que nos acercábamos al centro empezamos a ver viñedos prácticamente a ambos lados de la carretera, junto con numerosas bodegas que ofrecen visitas guiadas y degustaciones.

Era un paisaje completamente diferente a todo lo que habíamos visto durante los días anteriores.

Después de atravesar montañas, desiertos y quebradas, ahora nos encontrábamos rodeados de uno de los principales territorios productores de vino de Argentina.

Y, como imaginarás, no íbamos a dejar pasar la oportunidad de conocer un poco más sobre esta tradición.

En la siguiente parte del artículo recorreremos Cafayate, visitaremos una de sus bodegas, conoceremos cómo se elabora el vino de esta región y compartiremos otras actividades que puedes hacer en uno de los pueblos más encantadores del norte argentino.