Es seguro viajar a Pakistán? Mi experiencia y todo lo que debes saber antes de ir

Si hay una pregunta que me hicieron una y otra vez antes de viajar a Pakistán, fue esta:

”¿No tienes miedo?”

Y siendo sincero…

Sí. Antes de comprar el billete también tenía dudas.

Una semana después regresé con una opinión completamente diferente.No porque Pakistán sea un país perfecto o completamente seguro.Sino porque la realidad es mucho más compleja de lo que solemos ver en televisión.Este artículo no pretende convencerte de viajar. Solo quiero contarte exactamente cómo fue mi experiencia y qué precauciones creo que merece la pena tomar.

La respuesta corta

Sí, es posible viajar por Pakistán de forma segura, siempre que prepares bien el viaje, respetes las recomendaciones oficiales y adaptes tu itinerario a la situación del momento.Yo viajé por Lahore, la provincia de Khyber Pakhtunkhwa y Peshawar, utilizando trenes, autobuses, furgonetas compartidas y taxis locales.

Durante toda la semana nunca sufrí un robo, una estafa ni tuve ningún problema con la población local.De hecho, ocurrió justo lo contrario.

Nunca me habían tratado tan bien en un país extranjero.Pero eso no significa que todo Pakistán sea igual.

Lo primero que debes entender

Pakistán es enorme.Tiene más de 240 millones de habitantes y la situación cambia muchísimo según la región.No tiene sentido hablar de “Pakistán” como si todo el país ofreciera el mismo nivel de seguridad.Hay ciudades donde el turismo internacional vuelve poco a poco.Y hay zonas donde las autoridades siguen desaconsejando viajar.Antes de organizar tu ruta consulta siempre las recomendaciones oficiales de tu país y revisa la situación más reciente.

Mi experiencia en Lahore

Lahore fue mi primer contacto con Pakistán. Esperaba encontrar tensión, pero en cambio encontré mas curiosidad.En dos días caminando por la ciudad perdí la cuenta de la cantidad de personas que me invitaron a tomar un chai, me preguntaron de dónde era o simplemente querían hacerse una fotografía conmigo.

Nunca me sentí intimidado, ni siquiera caminando solo.Como ocurre en cualquier gran ciudad, hay que prestar atención al tráfico, cuidar las pertenencias y utilizar el sentido común.Pero mi sensación de seguridad fue mucho mayor de la que esperaba antes de viajar.

Las montañas de Khyber Pakhtunkhwa

Muchos viajeros descartan esta región por su nombre.

Sin embargo, fue precisamente allí donde viví una de las experiencias más bonitas del viaje.Pasé dos días con un grupo de jóvenes paquistaníes que apenas conocía y terminaron tratándome como a un miembro más del grupo.Dormimos en un lodge de montaña, compartimos todas las comidas y recorrimos pistas de tierra en un viejo todoterreno hasta llegar a zonas prácticamente desconocidas para el turismo internacional.

En ningún momento tuve sensación de peligro. Eso sí, el mayor riesgo allí no eran las personas era la carretera.Las pistas de montaña son estrechas, con fuertes pendientes, barrancos y muy poco margen de error.Si no tienes experiencia conduciendo en este tipo de terrenos, lo mejor es contratar un conductor local.

¿Y Peshawar?

Probablemente sea la ciudad que más preguntas genera.Está situada muy cerca de Afganistán y durante muchos años apareció constantemente en las noticias internacionales.Antes de llegar también tenía ciertas dudas.La realidad fue distinta.Encontré una ciudad profundamente tradicional, con una enorme presencia policial y numerosos controles de seguridad.

Lejos de hacerme sentir incómodo, esa presencia constante me transmitió la sensación de que las autoridades se toman muy en serio la protección de una zona históricamente sensible.

Volví a encontrarme con personas increíblemente hospitalarias, muchos comerciantes me ofrecieron té, otros simplemente querían conversar unos minutos. En fin fue una de las ciudades que más me sorprendió de todo el viaje.

La hospitalidad pakistaní no es un mito

Si tuviera que resumir Pakistán en una sola palabra sería esta:Hospitalidad.Nunca había recibido tantas invitaciones en un solo viaje.Me ofrecieron comida.Me regalaron té.Me ayudaron cuando estaba perdido.

Incluso terminé pasando un fin de semana entero en las montañas con personas que había conocido pocas horas antes.No digo que aceptes cualquier invitación.Pero sí puedo decir que la generosidad de los paquistaníes fue una de las cosas que más me marcaron.

Los riesgos reales

Viajar a Pakistán no significa ignorar los riesgos.

Existen y conviene conocerlos.

Algunas zonas siguen siendo inestables

La situación de seguridad cambia constantemente, especialmente cerca de determinadas zonas fronterizas.

Infórmate siempre antes de desplazarte y evita regiones donde las autoridades desaconsejen viajar.

Manifestaciones y protestas

Fue precisamente una protesta política la que cambió completamente mi itinerario.

Mi tren hacia Islamabad quedó detenido durante la madrugada porque el acceso a la capital estaba bloqueado.

En Pakistán estas situaciones pueden ocurrir sin demasiado aviso, así que conviene mantener cierta flexibilidad en el itinerario.

El tráfico

Sinceramente, el mayor peligro cotidiano que encontré fue el tráfico.

Cruzar una avenida en Lahore puede parecer una misión imposible.Las motos aparecen desde cualquier dirección y el uso del claxon es constante.Después de unos días uno termina acostumbrándose, pero conviene estar siempre atento.

Carreteras de montaña

Si piensas visitar el norte del país, prepárate para carreteras estrechas, desprendimientos ocasionales y trayectos largos.Los conductores locales conocen perfectamente estas rutas.

Consejos para viajar con seguridad

  • Consulta siempre las recomendaciones oficiales antes de viajar.
  • Contrata un seguro de viaje con buena cobertura médica.
  • Lleva varias copias de tu pasaporte y del visado.
  • Utiliza aplicaciones como Careem o InDrive cuando estén disponibles para desplazarte por las ciudades.
  • Evita discutir sobre política o religión si no conoces bien el contexto.
  • Respeta la cultura local y viste de forma discreta, especialmente al visitar mezquitas o zonas rurales.
  • Mantén a tu familia informada sobre tu itinerario si vas a recorrer regiones menos turísticas.

Entonces… ¿volvería a viajar a Pakistán?

Sin pensarlo dos veces.

De hecho, me marché con la sensación de haber visto solo una pequeña parte del país.

Me quedaron pendientes lugares como Hunza, Skardu, Fairy Meadows o el Karakórum.

Pakistán no es un destino para todo el mundo.

No ofrece la comodidad de otros países.

No siempre es fácil viajar.

Hay que adaptarse a los cambios, a los retrasos y a una forma muy distinta de entender el tiempo.

Pero si buscas un lugar auténtico, donde todavía sea posible sorprenderse cada día y donde la hospitalidad siga formando parte de la vida cotidiana, pocos países me han transmitido tanto como Pakistán.