QUÉ VER EN VIETNAM: LOS 30 LUGARES IMPRESCINDIBLES

Vietnam tiene forma de “S”, y a mí a veces me parece que esa letra en realidad significa “sorpresa”, porque cada vez que pensaba que ya lo había visto todo, el país me tiraba otra cosa encima: una montaña, un mercado, un plato con nombre impronunciable, un señor en moto llevando tres cerdos vivos y un ventilador de techo al mismo tiempo. Recorrí el país de punta a punta, en moto, en bus nocturno, y algún que otro tramo caminando porque me quedé sin batería en el celular y sin sentido de la orientación al mismo tiempo. Esta es mi lista de los 30 lugares que, para mí, hacen que valga la pena cruzar medio planeta para llegar hasta acá. Algunos los viví en carne propia, otros los tengo anotados con fibra fluorescente para la próxima vuelta, porque sí, va a haber una próxima vuelta.

Antes de arrancar, una aclaración honesta: nadie —y digo nadie, ni el mochilero más obsesivo que te cruces en un hostel de Hanói— hace estos 30 lugares en un solo viaje, a menos que tenga dos meses libres y una relación bastante tóxica con el sueño. Esta lista funciona más como un menú del que vas a ir eligiendo según cuántos días tengas, si te gusta más la montaña o la playa, y cuánta paciencia le tenés a los buses nocturnos (yo, con el tiempo, desarrollé una relación de amor-odio bastante estable con ellos).

Vamos de norte a sur, que es como se recorre Vietnam en la vida real y como se recorre este artículo, para no perder a nadie en el camino (a mí ya me perdieron varias veces en Hanói y sobreviví).

El norte: montañas, niebla y un poco de sufrimiento en moto

1. Hanói

El punto de partida casi obligado de cualquier viaje por Vietnam, y el lugar donde entendí que el caos también puede ser encantador. El Barrio Antiguo es un festival de motos, cables colgando y señoras vendiendo fruta en bicicletas que parecen desafiar la física. Ahí compré mi propia moto para recorrer el país durante dos semanas, en una negociación que todavía no sé si gané o perdí, pero de la que salí con dos ruedas y una sonrisa nerviosa. Cruzar una calle en Hanói, por cierto, es un deporte extremo que nadie te avisa que vas a practicar: la técnica local es caminar despacio y constante, sin frenar ni acelerar, y confiar en que las motos te van a esquivar. Funciona. No sé cómo, pero funciona.

2. El lago Hoan Kiem

Un respiro verde en medio del quilombo de Hanói, con una leyenda de espada mágica y tortuga gigante que le da un toque de cuento a las caminatas matutinas. Ideal para sentarte a tomar un café con leche condensada mientras procesás que acabás de cruzar una avenida sin morir en el intento.

3. El Barrio Antiguo y su Train Street

Sí, hay una calle en Hanói donde un tren de verdad pasa a centímetros de las mesas de los cafés. La primera vez que lo vi pensé que era una broma. La segunda vez, ya sentado tomando algo mientras el tren pasaba rozándome el codo, entendí que Vietnam tiene un sentido del riesgo bastante más relajado que el mío.

4. El Mausoleo de Ho Chi Minh y el Templo de la Literatura

Uno te muestra el peso histórico y político del país; el otro, su primera universidad, fundada en el año 1070, cuando en mi país todavía no existía ni la idea de país. Los dos valen la visita, aunque sea para entender por qué “Tío Ho” sigue siendo una figura tan presente en cada rincón de Vietnam.

5. Ha Long Bay

Las postales de Vietnam que ves antes de viajar casi siempre son de acá: miles de islotes de piedra caliza saliendo del agua como si alguien hubiera derramado una montaña entera sobre el mar. Es Patrimonio de la Humanidad, y con razón, aunque tiene bastante tráfico de barcos turísticos.

6. Bahía de Lan Ha (la alternativa menos concurrida a Ha Long)

Si Ha Long Bay te parece demasiado poblada de cruceros, Lan Ha ofrece prácticamente el mismo paisaje de ensueño kárstico con muchos menos barcos compitiendo por el mismo mirador. Un secreto a voces entre quienes ya hicieron el viaje antes que vos.

7. Isla de Cat Ba

La isla más grande de la bahía de Ha Long, con un parque nacional que cubre buena parte de su territorio y playas de arena dorada. Es el lugar perfecto para bajar un cambio después de tanto movimiento, y hogar del langur de Cat Ba, un primate en serio peligro de extinción que casi nadie logra ver (yo tampoco lo vi, para ser sincero, pero lo intenté).

8. Sapa

El clásico de las montañas del norte, con arrozales en terraza que parecen escaleras hechas por gigantes agrícolas y comunidades H’Mong, Dao y Tay que mantienen su cultura muy viva. Es el destino de trekking más conocido de Vietnam, aunque en los últimos años se volvió bastante turístico, con hoteles y cafés con wifi apareciendo entre las terrazas de arroz a un ritmo que a veces contradice un poco la idea de “escapada rural” que uno tenía en la cabeza.

9. Mu Cang Chai (la Sapa “sin filtro”)

Si Sapa te parece demasiado comercial, Mu Cang Chai tiene arrozales igual de espectaculares —muchos dicen que más— con muchísimo menos turismo. Yo la tengo anotada como deuda pendiente para la próxima vuelta.

10. El monte Fansipan

El techo de Indochina, con 3.143 metros de altura. Se puede subir en teleférico si no tenés ganas de sufrir, o caminando si te gusta sufrir un poco (o mucho).

11. Ha Giang y el Ha Giang Loop

Le dediqué un artículo entero a este circuito de moto de 350 kilómetros por el extremo norte del país, así que acá solo digo lo esencial: es, para mí, el tramo más espectacular de todo Vietnam. Montañas de piedra caliza, el Paso de Ma Pi Leng tallado en el filo de un cañón, y una sensación de estar en un lugar que todavía no fue completamente domesticado por el turismo. Si tenés que elegir un solo desvío “extra” en tu viaje, que sea este. Y si vas a manejar vos mismo, un consejo de sobreviviente: las curvas cerradas no perdonan la distracción, así que dejá el celular guardado y las fotos para los miradores señalizados, no para mientras estás tomando una curva con una caída de doscientos metros de un lado.

12. Moc Chau

Plantaciones de té que en algunos sectores están sembradas literalmente con forma de corazón (el marketing agrícola llegó fuerte a esta parte del mundo), y campos que se cubren de flores de ciruelo y durazno en enero-febrero, o de flores de trigo sarraceno en octubre-noviembre. Una parada dulce, en todos los sentidos.

13. Ba Be

El lago de agua dulce más grande de Vietnam, rodeado de selva y montañas kársticas, mucho menos visitado que Ha Long Bay pero con una calma que compensa cualquier falta de fama.

14. Pu Luong

Una reserva natural con más del 90% de su territorio cubierto de bosque, ruedas hidráulicas tradicionales de hasta 4 metros de diámetro, y senderos que van desde caminatas fáciles de 3 kilómetros hasta trekkings serios de 15. El lugar ideal si tu idea de vacaciones incluye transpirar bastante.

15. Ban Gioc, la catarata más grande de Vietnam

En la provincia de Cao Bang, justo en la frontera con China, esta catarata de 300 metros de ancho es una extensión natural de la fama del Ha Giang Loop para quienes tienen unos días extra. No se puede nadar (la corriente es fuerte), pero se puede navegar cerca en balsa de bambú.

16. Ninh Binh

La “Ha Long Bay terrestre”, con formaciones kársticas que en vez de estar en el mar están rodeadas de arrozales, y un paseo en bote por Tam Coc o Trang An que te hace sentir dentro de una película de aventuras (con remera empapada de sudor incluida, porque el clima ahí no perdona).

17. Phong Nha-Ke Bang

Un Patrimonio de la Humanidad hecho de cuevas: acá está Son Doong, una de las cavernas más grandes del planeta, además de otras como Paradise Cave o Phong Nha Cave, recorrible en bote. Si te gustan las cuevas, este es tu Disneyworld particular.

18. Hue

La antigua capital imperial de la dinastía Nguyen, con una Ciudadela enorme que todavía se está restaurando en varios sectores, tumbas reales repartidas por los alrededores, y un ritmo de vida bastante más pausado que el de Hanói o Ho Chi Minh. Un consejo de alguien que aprendió a las malas: pagá la audioguía, porque sin ella te vas a quedar mirando piedras muy bonitas sin entender absolutamente nada de su historia. Terminé mi visita sabiendo menos de la dinastía Nguyen que el guía de audio que escuché de reojo en el grupo de al lado, y esa sensación de inferioridad frente a un dispositivo electrónico no se la deseo a nadie.

19. Da Nang

Una ciudad que crece rápido, con la playa My Khe entre las más lindas del país, puentes iluminados sobre el río Han, y el famoso Puente Dorado en Ba Na Hills, sostenido por dos manos gigantes de piedra que parecen sacadas de otra dimensión (y de las que todo el mundo se saca la misma foto, incluido yo, sin ninguna vergüenza ni originalidad).

20. Hoi An

El pueblo de las linternas, Patrimonio de la Humanidad, con casas coloniales pintadas de amarillo y un río que de noche se llena de farolitos flotantes que la gente compra para tirar al agua y pedir un deseo. Es hermoso, pero llega a estar bastante lleno de turistas al mediodía, así que el truco es ir bien temprano, antes de que abran los buses. También es la capital no oficial de los trajes a medida: en 24 horas te pueden coser un traje entero, y yo, que fui con la idea de comprar “solo una camisa”, terminé negociando un conjunto completo que todavía no sé bien cuándo voy a usar.

21. La Sacía de My Son

Un conjunto de templos hindúes en ruinas, construidos por el antiguo reino de Champa, escondido entre montañas cerca de Hoi An. Menos conocido que Angkor Wat en Camboya, pero con una atmósfera parecida de misticismo entre la selva.

22. Quy Nhon

La ciudad costera “sin descubrir” de Vietnam, con playas, acantilados y torres Cham históricas, mucho menos concurrida que Da Nang o Nha Trang. Si buscás un lugar de playa donde todavía se puede sentir la vida local sin competir por espacio con cien turistas más, este es el candidato.

23. Nha Trang

Una de las ciudades de playa más populares del país, con aguas cristalinas, vida marina colorida y un parque de diversiones (VinWonders) para quienes viajan con niños o con el niño interior bien despierto.

24. Dalat

La “ciudad de la eterna primavera”, en las tierras altas centrales, con un clima fresco que se agradece después de tanto calor costero, cascadas, cultivos de café, y una arquitectura de estilo francés que le da un aire europeo bastante insólito en medio del sudeste asiático.

25. Mui Ne

Dunas de arena roja y blanca que parecen sacadas del desierto, junto al mar. Es el lugar donde vas a sacarte la foto más rara de todo tu viaje: playa y desierto en el mismo panorama.

El sur: caos urbano, canales y el final del viaje

26. Ho Chi Minh City (Saigón)

La ciudad más grande y más frenética de Vietnam, con rascacielos modernos conviviendo con mercados callejeros centenarios. El Museo de los Vestigios de Guerra es una parada dura pero necesaria para entender el peso histórico reciente del país, y el Palacio de la Reunificación te muestra el otro costado de esa misma historia. Cruzar sus avenidas es directamente otro nivel de dificultad comparado con Hanói: acá las motos no van en fila, van en oleada, y aprender a cruzar sin cerrar los ojos es casi un rito de iniciación para cualquier viajero.

27. Los Túneles de Cu Chi

A las afueras de Ho Chi Minh City, esta red de túneles subterráneos usada durante la guerra te muestra, de forma bastante literal (podés meterte en algunos tramos), lo que significó resistir un conflicto entero bajo tierra. No apto para claustrofóbicos.

28. El Delta del Mekong

Un laberinto de ríos, canales, mercados flotantes y casas sobre pilotes que resume perfectamente la Vietnam rural que uno se imagina antes de viajar: sombreros cónicos, arrozales infinitos y gente trabajando la tierra y el agua al mismo tiempo. Vale la pena quedarse al menos un par de días, no solo hacer la excursión de un día desde Saigón.

29. Phu Quoc

La isla más grande de Vietnam, con playas de arena blanca y agua turquesa que compiten de igual a igual con cualquier postal de Tailandia o Filipinas, pero con mucho menos desarrollo (por ahora). El cierre perfecto de playa para un viaje que empezó entre montañas heladas del norte.

30. Con Dao

Un archipiélago mucho menos conocido que Phu Quoc, con un pasado como colonia penal durante la ocupación francesa y hoy convertido en uno de los mejores lugares de Vietnam para bucear y ver tortugas marinas. El secreto mejor guardado del sur, al menos por ahora, porque con listas como esta, dudo que siga siéndolo por mucho tiempo más.

Un cierre con los pies (o las ruedas) en la tierra

Treinta lugares suena a mucho, y lo es. Nadie hace todo esto en un solo viaje, y está bien que así sea: Vietnam es de esos países que te dan una excusa perfecta para volver. Yo recorrí buena parte de esta lista en moto, con el viento en la cara, el mapa offline como mejor amigo, y una capacidad asombrosa para terminar cada día cubierto de polvo, sudor y algún que otro bicho que decidió hacerse amigo mío sin preguntar. Si tuviera que elegir solo tres paradas de toda la lista para alguien con poco tiempo, sin dudarlo elegiría Hanói para arrancar, el Ha Giang Loop para el alma aventurera, y Da Lat para el cierre romántico con linternas. El resto va a estar ahí esperando la próxima vez que decidas volver a esta letra “S” que no para de sorprender.

Y si después de leer todo esto todavía dudás si Vietnam vale la pena, te dejo el resumen más honesto que puedo dar: es un país donde vas a comer mejor de lo que esperabas, vas a pagar menos de lo que temías, y vas a terminar hablando con extraños en cada parada del camino como si los conocieras de toda la vida. Ningún listado, por más largo que sea, le hace justicia del todo a esa sensación. Solo yendo se entiende.