Si existe un lugar que prácticamente todos soñamos visitar cuando pensamos en Bolivia, ese es el Salar de Uyuni.
Habíamos visto cientos de fotografías en redes sociales, documentales y videos de viajeros que aseguraban que era uno de los lugares más impresionantes del planeta. Aun así, nada nos preparó para lo que vivimos allí. Hay destinos que cumplen las expectativas, otros que las superan y luego está el Salar de Uyuni, un lugar tan inmenso y diferente que resulta difícil describirlo con palabras.
Después de recorrer varios países de Sudamérica, podemos decir sin exagerar que este fue uno de los paisajes más increíbles que hemos visto. Caminar sobre una superficie completamente blanca donde el horizonte parece no tener fin produce una sensación muy difícil de explicar. Por momentos parece que estuvieras caminando sobre nieve; en otros, da la impresión de encontrarte en otro planeta. Y si tienes la suerte de visitarlo durante la temporada de lluvias, el paisaje cambia por completo y se convierte en el famoso espejo natural que ha dado la vuelta al mundo.
En esta guía queremos contarte cómo fue nuestra experiencia visitando el Salar de Uyuni, qué tipo de tours existen, cuánto cuestan aproximadamente, cuál elegimos nosotros, qué lugares visitamos durante el recorrido y todos esos consejos que nos hubiera gustado conocer antes de llegar.
Si estás organizando un viaje por Bolivia, esperamos que este artículo te ayude a planificar una experiencia inolvidable.


¿Dónde está el Salar de Uyuni?
El Salar de Uyuni se encuentra en el departamento de Potosí, al suroeste de Bolivia, a más de 3.650 metros sobre el nivel del mar. Con una superficie superior a los 10.000 kilómetros cuadrados, es considerado el desierto de sal más grande del mundo y uno de los paisajes naturales más sorprendentes que existen.
Hace miles de años, toda esta región estaba cubierta por enormes lagos prehistóricos. Con el paso del tiempo el agua fue desapareciendo y dejó una inmensa capa de sal que hoy forma este paisaje único.
Aunque pueda parecer un lugar completamente vacío, el salar también tiene vida. En determinadas épocas del año llegan miles de flamencos a las lagunas cercanas, existen pequeñas islas cubiertas de cactus gigantes y varias comunidades viven del turismo y de la extracción de sal, una actividad que ha formado parte de la economía local durante generaciones.
No es casualidad que el Salar de Uyuni aparezca constantemente en las listas de los lugares más espectaculares para visitar en el mundo. Cada año recibe viajeros de todos los continentes que llegan con un mismo objetivo: contemplar con sus propios ojos un paisaje que parece imposible.
Cómo llegar al Salar de Uyuni
Una de las dudas más comunes antes de organizar este viaje es cómo llegar hasta el salar.
La buena noticia es que existen varias opciones dependiendo de la ruta que estés haciendo por Sudamérica.
La mayoría de viajeros llega primero al pueblo de Uyuni, que funciona como la principal puerta de entrada al salar. Desde allí salen prácticamente todos los tours.
Si vienes desde La Paz, puedes viajar en autobús durante la noche. Es una de las alternativas más utilizadas porque permite ahorrar una noche de alojamiento y despertar directamente en Uyuni listo para comenzar la aventura. También existen vuelos nacionales que conectan ambas ciudades en aproximadamente una hora.
Otra ruta muy habitual es llegar desde Sucre o Potosí, dos ciudades que suelen formar parte del itinerario de quienes recorren Bolivia por tierra.

Si estás viajando desde el norte de Chile, también encontrarás excursiones que atraviesan la frontera y finalizan en Uyuni después de recorrer algunos de los paisajes más impresionantes del altiplano boliviano. Incluso muchos viajeros aprovechan esta ruta para continuar después hacia el desierto de Atacama.
Nosotros llegamos en motocicleta, lo que nos permitió disfrutar del recorrido con total libertad y detenernos siempre que encontrábamos un paisaje interesante. Sin embargo, independientemente del medio de transporte que elijas, llegar a Uyuni es bastante sencillo gracias a la gran cantidad de viajeros que visitan esta región durante todo el año.
El pueblo de Uyuni: mucho más que un punto de partida
Algo que nos llamó la atención fue que muchas personas llegan a Uyuni únicamente para dormir unas horas y salir al día siguiente hacia el salar.
Después de conocerlo, creemos que vale la pena dedicar al menos un día para recorrer el pueblo con tranquilidad.
Uyuni no es una ciudad grande, pero tiene ese ambiente viajero que se siente apenas llegas. Sus calles están llenas de mochileros organizando excursiones, agencias de turismo ofreciendo diferentes recorridos, cafeterías donde intercambiar experiencias con otros viajeros y restaurantes donde probar algunos platos típicos de la región.
La plaza principal es un buen lugar para comenzar el recorrido. A su alrededor encontrarás pequeños comercios, tiendas de artesanías, supermercados y casas de cambio. También hay varios cafés donde resulta muy agradable sentarse un rato a tomar una bebida caliente, especialmente cuando el frío comienza a sentirse al caer la tarde.
Si olvidaste llevar ropa de invierno, no te preocupes. En Uyuni encontrarás tiendas donde venden o alquilan chaquetas, guantes, gorros y botas para quienes no van preparados para las bajas temperaturas del altiplano.
También es el lugar ideal para comprar algunos snacks, agua o cualquier cosa que necesites antes de iniciar el tour, ya que una vez dentro del salar las opciones son muy limitadas.
¿Cuántos días recomendamos quedarse en Uyuni?
Aunque muchas personas visitan Uyuni en apenas un día, nosotros creemos que lo ideal es dedicar entre dos y cuatro días a esta zona.
De esa forma tendrás tiempo para conocer el pueblo, descansar del viaje si vienes desde otra ciudad, realizar el tour al salar sin prisas y disfrutar con calma de uno de los lugares más impresionantes de Bolivia.
Si además decides hacer el recorrido completo de tres días por el altiplano boliviano, necesitarás al menos cuatro noches en la región para vivir la experiencia sin sentir que todo pasa demasiado rápido.
Créenos, este es uno de esos destinos donde vale la pena bajar el ritmo y disfrutar cada momento.
Los tours al Salar de Uyuni: ¿cuál elegir?
Una vez llegas a Uyuni descubrirás que prácticamente en cada calle hay una agencia de turismo ofreciendo recorridos por el salar. Al principio puede parecer un poco abrumador porque casi todas prometen lo mismo, pero la realidad es que existen diferencias importantes en los itinerarios, la calidad de los vehículos, el tamaño de los grupos y el tipo de alojamiento que incluyen.
Nuestro consejo es no reservar el primer tour que encuentres. Si tienes tiempo, dedica un rato a comparar opciones, preguntar qué lugares visitan, cuántas personas viajarán en el vehículo y qué servicios están incluidos. En ocasiones, por una diferencia de apenas unos pocos dólares puedes conseguir una experiencia mucho más cómoda.
La mayoría de las agencias ofrece tres tipos de recorridos: el tour de un día, el de dos días y el clásico tour de tres días, considerado uno de los mejores circuitos turísticos de toda Sudamérica.

Tour de un día al Salar de Uyuni
Fue la opción que nosotros elegimos.
Como ya habíamos recorrido gran parte de Bolivia y nuestro itinerario continuaba hacia otro destino, un recorrido de un día era suficiente para conocer el salar y vivir la experiencia que llevábamos tanto tiempo esperando.
Estos tours suelen comenzar entre las 10:00 y las 10:30 de la mañana y terminan poco después del atardecer, alrededor de las 19:00 o 20:00 horas, dependiendo de la época del año.
El precio normalmente varía entre 30 y 60 dólares por persona. La diferencia depende principalmente de la agencia, el número de viajeros y los servicios incluidos.
Generalmente el tour incluye transporte en vehículo 4×4, guía, almuerzo, ingreso a los principales atractivos y el brindis al atardecer, una de las actividades más esperadas por quienes visitan el salar.
Si únicamente dispones de uno o dos días en Uyuni, creemos que esta es una excelente alternativa.
Tour de dos días
El recorrido de dos días suele ser una opción intermedia para quienes quieren conocer un poco más allá del salar sin realizar el circuito completo.
Su precio suele encontrarse entre 90 y 150 dólares por persona.
Además de visitar el Salar de Uyuni, normalmente incluye algunos paisajes del altiplano boliviano, lagunas de colores, formaciones rocosas y alojamiento en un hotel básico o en un hotel construido con bloques de sal.
No es el recorrido más popular, pero puede ser una buena alternativa si cuentas con un par de días adicionales.
Tour de tres días: el más completo y recomendado
Si preguntas a otros viajeros cuál es el mejor tour para hacer en Uyuni, la mayoría te responderá exactamente lo mismo: el recorrido de tres días.
Y después de conocer todo lo que incluye, entendemos perfectamente por qué.
Los precios suelen oscilar entre 150 y 250 dólares por persona, dependiendo de la categoría del alojamiento y del tamaño del grupo.
Durante esos tres días no solo recorrerás el Salar de Uyuni, sino que también descubrirás algunos de los paisajes más espectaculares de Bolivia.
Visitarás la impresionante Laguna Colorada, famosa por el tono rojizo de sus aguas y por albergar cientos de flamencos.
También conocerás la Laguna Verde, ubicada a los pies del volcán Licancabur y considerada uno de los paisajes más fotografiados del altiplano.
El recorrido continúa por el Desierto de Siloli, donde se encuentra el famoso Árbol de Piedra, una enorme formación rocosa esculpida por el viento durante miles de años.
A esto se suman géiseres, fumarolas, aguas termales naturales, volcanes, desiertos de colores y kilómetros de paisajes que parecen sacados de otro planeta.
Muchos viajeros incluso comienzan este recorrido en Bolivia y terminan cruzando la frontera hacia el desierto de Atacama, en Chile.
Si tu presupuesto y tu tiempo lo permiten, creemos que este es el tour que realmente permite descubrir la inmensa belleza del suroeste boliviano.
¿Qué tour recomendamos nosotros?
Después de vivir la experiencia, creemos que no existe un tour perfecto para todo el mundo.
Si únicamente cuentas con uno o dos días disponibles, el recorrido de un día cumple perfectamente con las expectativas. Nosotros elegimos esta opción y nos permitió conocer los lugares más emblemáticos del salar, disfrutar del almuerzo, tomar fotografías increíbles y terminar el día contemplando uno de los atardeceres más bonitos que hemos visto.
Sin embargo, si tu viaje por Bolivia no tiene tanta prisa y dispones de varios días adicionales, probablemente elegiríamos el tour de tres días.
Todos los viajeros con los que hablamos coincidían en que esa fue una de las mejores experiencias de todo su recorrido por Sudamérica. Después de escuchar tantas historias y ver las fotografías de lugares como la Laguna Colorada o las aguas termales, nosotros mismos nos quedamos con ganas de hacerlo en una próxima visita.
Nuestra aventura comienza en el Cementerio de Trenes
La mañana del tour comenzó con mucha emoción. Después de tantos meses soñando con este momento, por fin estábamos camino al Salar de Uyuni.
La primera parada fue uno de los lugares más curiosos de toda la región: el famoso Cementerio de Trenes.
Apenas descendimos del vehículo nos encontramos rodeados por enormes locomotoras de hierro que parecen haberse detenido en el tiempo.


Aunque hoy es uno de los lugares más fotografiados de Bolivia, este sitio guarda una historia muy interesante.
A finales del siglo XIX y principios del XX, Uyuni era uno de los principales centros ferroviarios del país. Desde aquí partían trenes que transportaban minerales hacia diferentes regiones de Bolivia y hacia los puertos del océano Pacífico.
Con el paso de los años, la actividad ferroviaria fue disminuyendo y muchas locomotoras quedaron abandonadas en medio del desierto.
La naturaleza hizo el resto.
El viento, el sol y las bajas temperaturas fueron desgastando lentamente aquellas enormes máquinas hasta convertirlas en el paisaje que vemos hoy.
Caminar entre ellas resulta impresionante.
Algunas todavía conservan parte de su estructura original, mientras que otras muestran claramente el paso del tiempo. Es imposible no imaginar cómo debió ser este lugar cuando los trenes aún recorrían estas vías transportando toneladas de minerales a través del altiplano.
Además de su valor histórico, el Cementerio de Trenes es uno de los mejores lugares para tomar fotografías. Las enormes locomotoras, el cielo azul y el paisaje desértico crean un escenario espectacular que marca el inicio perfecto para una jornada inolvidable.
Nosotros pasamos bastante tiempo recorriéndolo antes de continuar el camino hacia el lugar que todos esperábamos conocer: el inmenso Salar de Uyuni.


Tours al Salar de Uyuni: cuál elegir según tu presupuesto y el tiempo que tengas
Después de visitar el Cementerio de Trenes continuamos el recorrido hacia Colchani, un pequeño pueblo ubicado a pocos kilómetros del salar y conocido por ser uno de los principales centros de procesamiento de sal de la región.
Aunque muchos viajeros solo hacen una parada rápida aquí, creemos que es un lugar interesante porque permite entender que el Salar de Uyuni no es únicamente un atractivo turístico. Para muchas familias, este inmenso desierto blanco representa su principal fuente de trabajo.
Durante la visita es posible observar cómo se extrae la sal de forma artesanal y conocer el proceso que sigue antes de ser comercializada. También encontrarás pequeños talleres donde elaboran artesanías, recuerdos, figuras decorativas e incluso muebles hechos con bloques de sal.
Es un buen lugar para comprar un recuerdo y, al mismo tiempo, apoyar a los comerciantes locales.
La primera vez que vimos el Salar de Uyuni
Después de dejar atrás Colchani, el paisaje comenzó a cambiar poco a poco.
De repente desaparecieron las carreteras tradicionales y empezamos a conducir sobre una inmensa superficie completamente blanca.
No importa cuántas fotografías hayas visto antes de llegar; la primera impresión siempre sorprende.
La sensación es difícil de describir. El horizonte parece infinito, el cielo se une con la tierra y por momentos cuesta distinguir dónde termina uno y comienza el otro. Es uno de esos lugares donde el silencio también forma parte de la experiencia.


Durante varios minutos nadie decía mucho. Todos íbamos observando por la ventana intentando asimilar el paisaje que teníamos frente a nosotros.
Entendimos inmediatamente por qué el Salar de Uyuni es considerado uno de los lugares más impresionantes del planeta.
Las fotografías con perspectiva: una tradición que no puede faltar
Si alguna vez has buscado imágenes del Salar de Uyuni, seguramente viste personas sosteniendo dinosaurios de juguete, caminando dentro de una taza de café o siendo perseguidas por un enorme zapato.
Todo esto es posible gracias a que la superficie completamente plana del salar crea una ilusión óptica perfecta para jugar con las perspectivas.
Nuestro guía llevaba varios accesorios y, además de explicarnos cómo debíamos ubicarnos, también nos ayudó a tomar las fotografías.
Aunque al principio puede parecer un poco extraño posar de esa manera, al final termina siendo una de las actividades más divertidas del recorrido. Entre risas, intentos fallidos y mucha creatividad, regresamos con algunas de nuestras fotos favoritas de todo el viaje.
Nuestro consejo es llevar algún objeto divertido si quieres hacer fotografías diferentes. Un sombrero llamativo, una bandera, un peluche pequeño o cualquier elemento original puede ayudarte a conseguir imágenes muy creativas.
La Plaza de las Banderas y el Monumento al Dakar
Continuando el recorrido llegamos a otro de los lugares más representativos del salar: la Plaza de las Banderas.
Aquí encontrarás decenas de banderas de países de todo el mundo ondeando en medio de la inmensidad blanca. Es un sitio muy simbólico donde viajeros de diferentes nacionalidades dejan su huella y aprovechan para tomar una fotografía con la bandera de su país.
Muy cerca también se encuentra el Monumento al Dakar, construido para recordar el paso del famoso Rally Dakar cuando Bolivia formó parte de esta competencia internacional.


Aunque son paradas relativamente cortas, ambas forman parte de la historia reciente del Salar de Uyuni y suelen estar incluidas en prácticamente todos los recorridos.
Un almuerzo que jamás olvidaremos
Si nos preguntaran cuál fue el momento más inesperado del día, probablemente responderíamos que el almuerzo. Conoce más de la gastronomía de Bolivia aquí.
Sabíamos que estaba incluido en el tour, pero nunca imaginamos dónde lo servirían.
Nuestro guía comenzó a organizar una mesa en medio del salar, rodeados únicamente por kilómetros y kilómetros de sal.

No había edificios, árboles ni montañas cerca. Solo un paisaje completamente blanco que parecía no tener fin.
Mientras disfrutábamos del almuerzo no podíamos dejar de mirar alrededor.
Es curioso cómo algo tan cotidiano como sentarse a comer puede convertirse en una experiencia inolvidable simplemente por el lugar donde ocurre.
Probablemente ha sido uno de los almuerzos con la vista más espectacular que hemos tenido durante todos nuestros viajes.
El atardecer en el Salar de Uyuni: un momento que vale por todo el viaje
Cuando el día comenzaba a terminar, el vehículo hizo una última parada.
Nuestro guía sacó una botella de vino, algunas copas y nos invitó a reunirnos para contemplar el atardecer.
Poco a poco el sol empezó a descender y el cielo se fue pintando de tonos amarillos, naranjas, rosados y violetas.
No había ruido.
No había edificios.
No había tráfico.
Solo el viento, el silencio y un paisaje que parecía cambiar de color cada pocos minutos.
Brindamos mientras el sol desaparecía lentamente en el horizonte y durante unos instantes nadie habló demasiado. Todos estábamos concentrados en disfrutar ese momento.
Fue uno de esos recuerdos que difícilmente se olvidan.
Hay lugares que impresionan por su belleza y otros que consiguen emocionarte. Para nosotros, el atardecer en el Salar de Uyuni hizo ambas cosas.

¿Cuál es la mejor época para visitar el Salar de Uyuni?
Esta es una de las preguntas más frecuentes y la respuesta dependerá de la experiencia que estés buscando.
Si tu sueño es contemplar el famoso efecto espejo, deberás viajar durante la temporada de lluvias, que generalmente va de diciembre a marzo. En esos meses una fina capa de agua cubre parte del salar y refleja el cielo de una forma espectacular, creando imágenes que parecen irreales.
En cambio, si prefieres caminar libremente por la inmensa superficie blanca, hacer las clásicas fotografías con perspectiva y encontrar mejores condiciones para recorrer la zona, la temporada seca, entre mayo y octubre, suele ser la mejor opción.
Nosotros creemos que cualquiera de las dos épocas tiene su encanto. Todo depende del tipo de paisaje que quieras vivir.
El clima en el Salar de Uyuni
Hay algo que aprendimos muy rápido y que queremos repetir varias veces porque realmente hace la diferencia: lleva ropa de abrigo.
Aunque durante el día el sol puede sentirse bastante fuerte, especialmente cuando se refleja sobre la sal, las mañanas y las tardes suelen ser muy frías.
Nosotros utilizamos varias capas de ropa, una buena chaqueta, gorro y guantes, especialmente durante el atardecer.
También es muy importante llevar protector solar, gafas de sol y protector labial. La radiación es bastante intensa debido a la altura y al reflejo constante de la sal.
Si viajas durante los meses de invierno, las temperaturas pueden descender varios grados bajo cero durante la noche, así que es mejor ir preparado.
Consejos para visitar el Salar de Uyuni
Después de vivir esta experiencia, hay varios consejos que creemos pueden ayudarte a disfrutar mucho más el recorrido.
Reserva tu tour con una agencia que tenga buenas referencias y no elijas únicamente por precio. Un buen guía puede hacer una enorme diferencia durante la experiencia.
Lleva suficiente agua y algunos snacks, especialmente si realizas recorridos largos.
Carga completamente la batería del celular o de la cámara antes de salir y, si tienes una batería externa, mucho mejor. Vas a tomar muchísimas fotografías.
No olvides unas buenas gafas de sol. El reflejo sobre la sal puede resultar bastante intenso después de varias horas.
Y, sobre todo, disfruta el momento. Muchas personas pasan todo el recorrido intentando conseguir la fotografía perfecta y se olvidan de observar el paisaje que tienen delante.
Preguntas frecuentes sobre el Salar de Uyuni
¿Cuánto cuesta visitar el Salar de Uyuni?
Los tours de un día suelen costar entre 30 y 60 dólares, mientras que los recorridos de tres días normalmente oscilan entre 150 y 250 dólares, dependiendo de la agencia y de los servicios incluidos.
¿Se puede visitar el Salar de Uyuni sin contratar un tour?
Sí, es posible llegar por cuenta propia a algunas zonas cercanas, pero la mayoría de los atractivos se encuentran muy alejados y no existen caminos claramente señalizados. Por eso, para la mayoría de viajeros, contratar un tour sigue siendo la opción más recomendable.
¿Hace mucho frío?
Sí, especialmente durante la mañana y al caer la tarde. Llevar ropa térmica y una buena chaqueta hará que disfrutes mucho más la experiencia.
¿Vale la pena hacer el tour?
Sin ninguna duda.
Nuestra opinión sobre el Salar de Uyuni
Después de recorrer tantos lugares por Sudamérica, podemos decir que el Salar de Uyuni ocupa un lugar muy especial entre nuestros favoritos.
No es únicamente por su tamaño ni por las fotografías que puedes llevarte. Es por todo lo que transmite.
Es el silencio.
Es la inmensidad.
Es la sensación de estar caminando sobre un paisaje que parece no pertenecer a este planeta.
Es compartir un almuerzo en medio de la nada, brindar con una copa de vino mientras el sol se esconde y regresar con la sensación de haber vivido algo que recordarás durante muchos años.
Si estás organizando un viaje por Bolivia y todavía dudas si incluir el Salar de Uyuni en tu ruta, nuestra respuesta es muy sencilla: hazlo.
Estamos convencidos de que, cuando pongas un pie sobre ese inmenso desierto blanco, entenderás por qué millones de personas consideran este uno de los lugares más extraordinarios del mundo.
Y quién sabe… quizás, como nos pasó a nosotros, termines descubriendo que ninguna fotografía consigue hacerle verdadera justicia.




